Las dos caras del 6A

La opinión pública extremista que lo único que hace es hundir al país

Hoy, a eso de las 5 de la mañana, soñé que había una señora gritando desde su balcón “Gobierno genocida, este gobierno de mierda, militares, dictadores, gobierno genocida que reprime el paro”. A las 8 de la mañana, cuando me desperté, me di cuenta que no había sido un sueño. Una mujer de un edificio cercano al mío aparecía en su balcón cada media hora afirmando que el gobierno actual del país es genocida. En ese momento pensé que tal vez yo no estaba segura del significado de genocidio, que durante toda mi educación, lo utilizaron para denominar al asesinato de ciertos grupos de personas cuyo pensamiento es distinto al de quienes matan. Pero esta señora me hizo recurrir al diccionario, ya que no entendía por qué denominaba al gobierno de esa forma si no había hecho algo similar.
Entonces, evidentemente, esa mujer está equivocada. El Holocausto, el genocidio armenio, esos son ejemplos tristemente válidos. Y sin ir más lejos, en este mismo país, ¿Quién dijo que el atentado a la AMIA y a la embajada de Israel no fueron genocidios?
El 17 de marzo de 1992 murieron más de 20 personas que trabajaban en la embajada de Israel. El 18 de julio de 1994 murieron más de 80 personas trabajando en la AMIA. Ambas instituciones relacionadas al judaísmo. ¿No vemos acá una expresión de odio hacia esa religión? Eso, señora del edificio de enfrente, es un genocidio. No sea ciega, no se tape con odio, en este país actualmente no hay ningún tipo de genocidio.
La realidad es que me fui un poco de tema, ya que esta columna va dedicada a todo lo que está sucediendo hoy con el Paro Nacional. Empecemos por el principio, cualquier paro, reclamo, marcha o manifestación es completamente válida, pero ¿qué pasa si yo no quiero parar? Mucha gente hoy se vio obligada a faltar a la Universidad, a su trabajo, a la escuela. Personas que quizás no tenían ninguna intención de hacerlo; otros que no querían restar un día de educación; otros que reciben presión en sus trabajos para asistir aunque no tengan medios para hacerlo. Por favor, no quiero más gente en mi país que maneje todo el territorio a su gusto. ¿Por qué tenemos que parar quienes elegimos no hacerlo? TODOS TENEMOS DERECHO A ELEGIR. Si querés parar, hacelo. No lo hagas porque te obligan. ¿Quiénes se creen estas personas que meten presión para parar?
Después está el incidente en Panamericana. Hablemos de qué significa represión:
Acción de reprimir con violencia una sublevación, una manifestación política o social o la vida política de un país.
Todos acordamos en que la represión es incorrecta y es un acto dictatorial. Pero… ¿Hubo realmente represión? No lo sé, no estuve ahí, y las noticias al respecto no ayudan en absoluto. De un lado dicen que el gobierno de Macri mandó a reprimir a todo lo que encontraran en el camino, del otro dicen que los manifestantes empezaron a pegar con palos y piedrazos a Gendarmería. ¿Por qué quieren llenar de odio a la gente? ¿Por qué no pueden ser objetivos al respecto e informar las cosas como son? ¿Por qué quieren imponer su opinión a toda costa, sin importar qué pasa con el país? El país se está hundiendo, y no solo por malas decisiones de todos los políticos que nos gobernaron y nos gobiernan, sino también por el odio. Mienten para bajar la imagen de los políticos y no se dan cuenta que lo único que hacen es arruinar cada vez más a la Argentina.
Quienes hoy critican el paro nacional contra Macri, antes festejaban el paro contra Cristina. Y viceversa, también. Quienes hoy están a favor del paro, criticaron a muerte a quienes se lo hicieron a la ex presidenta.
La mujer que tuve la desgracia de escuchar hoy por la mañana es tan solo una víctima del odio que se generó en los últimos años en este país. Mientras la opinión pública siga mintiendo y generando odio hacia quienes piensan distinto, el número de personas va a ser cada vez mayor. Y quien pierde es el país. Perdemos todos.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Recuerdo

El cuarto poder

Holocausto y Venezuela, una desafortunada comparación