Alguien más

Nunca tuve la desgracia de ver como la persona que querés pasa sus días con alguien más. Siempre escuché historias de conocidos, amigos, hasta de desconocidos. Escuché canciones acerca de eso. Pero jamás me pasó a mí. Quizás hasta lo subestimaba.

Consolar a quienes lo viven siempre resulta sencillo, por supuesto, todo es fácil cuando uno no lo vivió. El egoísmo del ser humano, aunque no sea intencionalmente, siempre está presente. Cada vez que alguien dice “te entiendo”, no entiende absolutamente nada. No lo entendés si no lo vivís. Y yo creía entender. Pero no entendía.  
Lo entendí cuando me tocó vivirlo, cuando vi a esa persona con alguien más. Y pasaron días, semanas, meses. No había forma de escapar. Vaya donde vaya, esté donde esté, va a seguir con alguien más.  


El sentimiento de que esa persona solo puede estar conmigo y con nadie más está siempre. También es parte del egoísmo del ser humano. Pero la realidad, y lo que más duele, es que no puedo interferir. Sí, tiene a alguien a su lado con quien la pasa igual o mejor que conmigo. Tiene a alguien con quien compartir los mejores momentos de su vida, pero también esa persona se encarga de ayudar en los momentos difíciles, de escuchar y de contener. Antes era yo. Y sí, la envidia vive adentro mío y, sobre todo, el dolor de que no hay nada que pueda hacer. Porque yo hice mi elección, y esa persona también. Mi elección fue ella, su elección fue alguien más. 

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